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MAQUETA DEL PRIMER AVION QUE CRUZO LOS ALPES; FABRICA E INCORPORA MNAE

publicado a la‎(s)‎ 18 ago. 2015 10:14 por Plataforma Sites Dgac   [ actualizado el 15 oct. 2015 14:38 ]

Con el objeto de rendir homenaje a la hazanña realizada por el aviador peruano, Jorge Chávez Dartnell, un 23 de septiembre de 1910, el Museo Nacional Aeronáutico y del Espacio incorporó el día de hoy, una nueva maqueta construída en nuestros talleres, la cual corresponde exactamente al modelo usado por este pionero de la aeronáutica peruana, quien fue el primer aviador en cruzar Los Alpes.

Jorge Chávez fue uno de los precursores más importantes de la aviación y es además un héroe nacional peruano. Nació en París el 13 de junio de 1887, de acaudalados padres peruanos que vivían en Francia, en donde obtuvo su licenciatura en ingeniería. Se interesó por primera vez en la aviación cuando Louis Blériot hizo su famoso vuelo en 1909 cruzando el Canal de la Mancha. Chávez comenzó sus lecciones de vuelo en la escuela Farman a inicios de 1910 y rápidamente obtuvo su licencia de piloto. Los aviones de esa época no tenían suficiente potencia y eran peligrosos, sin embargo Chávez estableció varios récord de altitud antes de escoger una meta nueva que exigiría destrezas sin precedentes para volar a gran altitud.

LA HISTORIA DE UNA HAZAÑA

En 1910, no se conocía mucho acerca de los peligros de volar en zonas montanñosas y nadie había cruzado los Alpes. El Aero Club de Italia ofrecía un gran premio en efectivo a la primera persona que volara el paso Simplon a través de los Alpes desde Suiza hasta Italia, una distancia de aproximadamente 75 millas a lo largo de valles angostos, picos dentados y glaciares congelados. No habría una pista de aterrizaje segura durante la trayectoria en caso de que hubiese una emergencia en vuelo. La mayoría de los pilotos de la época consideraban que un vuelo de esa índole era imposible, pero Jorge Chávez, de 23 anños de edad, decidió intentarlo en un monoplano Blériot XI.

Después de varias demoras a causa del clima, Chávez despegó desde Brigue, Suiza, el 23 de septiembre de 1910 a las 13:28. A causa de las majestuosas montanñas a ambos lados del valle, tuvo que ascender en un patrón de vuelo en espiral para obtener la suficiente altitud para comenzar a cruzar. Una vez que había ascendido lo suficientemente alto, viró en rumbo sur hacia Italia. Una gran muchedumbre se congregó en el Hospicio Agustiniano a la cabeza del paso de 2009 metros de altura para verlo pasar, pero observaron que su avión era golpeado severamente por los fuertes vientos y la turbulencia que venía de las montanñas. Con destreza condujo su frágil avión a través de las traidoras cumbres pero, lamentablemente, antes de aterrizar en el lado italiano del paso, faltando 20 mts para el aterrizaje, su avión se desplomó y se estrelló. Nadie sabe con certeza qué sucedió, pero puede que la causa haya sido una falla estructural ocasionada por la gran turbulencia con la que se tropezó cuando volaba sobre las montanñas. Después de haber estado ingresado por cuatro días en el hospital de San Biaggio, desgraciadamente Jorge Chávez falleció el 27 de septiembre de 1910.

Chávez es un legado duradero. La Fuerza Aérea del Perú adoptó sus últimas palabras "Arriba siempre arriba", como su lema y, el 23 de septiembre, día que se celebra el aniversario de su famoso vuelo, también se celebra el Día de la Aviación Nacional en el Perú. El Aeropuerto Internacional en Lima lleva su nombre, y en el Campo de Marte en Lima hay un monumento imponente honrando a Chávez.

Su logro de volar a través de los Alpes ocupa un puesto importante junto a otras hazanñas famosas en la aviación tales como el vuelo de Louis Blériot en 1909 a través del Canal de la Mancha y el vuelo de Charles Lindbergh en 1927 a través del Atlántico.

En este contexto, es para el MNAE un honor colaborar con tan importante obra, la cual es fruto primero de un serio trabajo de investigación y luego de la fina artesanía del equipo de maquetistas MNAE, formado por los profesionales: Carlos Courdurier, Frody Cisternas y Guillermo Valdés, para quienes la obra significó un prolijo y constante trabajo.






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